Como Debemos Motivar a un Niño de Lento Aprendizaje

Son múltiples las circunstancias puntuales que pueden hacer que nuestros hijos presenten en algún momento dificultades para superar alguna asignatura.

Estos escollos pueden aumentar si nuestro hijo tiene dislexia, discalculia o algún otro trastorno del aprendizaje que haga que procese la información de forma distinta y por ello necesite más tiempo y esfuerzo para aprender.

Hay niños que no aprenden igual que los demás y son lento de aprender. Esos niños tienen ciertas particularidades lo que los hace tener un rendimiento académico un poco bajo. 

Ya que estos niños suelen mostrar una baja autoestima es fundamental trabajar con ellos el área emocional, ayudarles a ver más allá de lo escolar, que descubran todas sus posibilidades y capacidades.

Son niños que lo pasan mal en la escuela, ya que por más que estudian o trabajan no llegan, les cuesta entender y comprender las clases, necesitan más tiempo, y todo esto afecta de manera directa al concepto que tienen de sí mismos, (soy tonto, es la frase más repetida). Por lo que el apoyo de la familia y la intervención adecuada de profesionales y el centro escolar es fundamental.

Para motivar a un niño que aprende lento, es animarlo y a saber cómo enseñarle. Aquí te dejo algunas características:

1. Repetir las cosas varias veces

2. Hacer que se aprenda las cosas de manera diferente, ya sea cantando o con frases o poesias.

3. Enseñarle de forma practica

4. Su rendimiento suele ser bueno cuando las tareas son cortas y los ejercicios son teóricos.

Motivar a los niños a rendir mejor

La motivación es una de las maneras más importantes para que los niños alcancen el éxito personal. Debemos de motivar a los niños a que sean obedientes y a que rindan mejor en los estudios.   No importa si el niño o tu hijo aprenden lento, hazlo de manera creativa y diferente para que las cosas no se les olviden. Motívalos a ser mejor cada día y a querer estudiar y aprender más.  Si lo motivas su esfuerzo será el triple, tendrá una actitud optimista y se enfrentara a todo problema que se le presente.

Cómo motivar a tu hijo: Involúcrate en su aprendizaje


Pendiente de sus logros y progresos: Si tus hijos ven que estás pendiente de sus avances y que dedicas tiempo a ayudarlos, estarán más motivados a continuar aunque les resulte difícil progresar. Cuando se encuentren con un problema que les resulte muy difícil resolver habla con él, pregúntale cosas y busca junto a él una forma de resolver esa dificultad.

No le des el trabajo hecho. Debe ser él quien supere la dificultad. Tu labor como padre es apoyarlo, pero no hacer el trabajo por él. Eso lo ayudaría en ese momento puntual, pero a largo plazo puede perjudicarle porque sentirá que no es capaz de superar los problemas solo.

Facilitarle el trabajo ante las dificultades: Si ves que hay alguna situación que le resulte particularmente difícil, reúnete con su profesor para que juntos puedan elaborar una estrategia para facilitarle a tu hijo el aprendizaje.

Valora su esfuerzo: Ten en cuenta que para un niño que presenta una dificultad en el aprendizaje, algunas cuestiones básicas pueden representar un gran reto, por lo que valora su esfuerzo y reconoce sus logros por pequeños que sean.

Poco a poco esas pequeñas victorias marcarán la diferencia en la velocidad con la que el niño adquiere nuevos conocimientos y podrás motivar a tu hijo.  Si el niño ve que comprendes lo mucho que trabaja y que para él esos pequeños pasos son muy importantes, se sentirá apoyado y motivado para seguir esforzándose para mejorar.

Estimula su desarrollo en otras áreas Anima a tu hijo a buscar hobbies o aficiones en los que se sienta cómodo y para los que tenga destrezas. Ver que hay actividades en las que destaca lo ayudará a tener más confianza en sí mismo, además de mejorar su autoestima. 

Un niño con una autoestima alta que ve que el esfuerzo da frutos, será más propenso a no desistir ante la dificultad que tiene en otras áreas. Es por esto que es importante que incluyas en su rutina alguna actividad deportiva o artística que disfrute y con la que se sienta a gusto.

Vigila que tus expectativas sean razonables: Una buena forma de motivar a tu hijo es proponerle objetivos a cumplir, pero para que esta estrategia sea de ayuda, las metas planteadas deben ser razonables para él. Ten cuidado con tener unas expectativas demasiado altas de inicio.

Es mejor empezar por poner un objetivo sencillo y ver poco a poco cómo avanza el niño. Si vemos que el niño llega a sus metas con mucha facilidad se puede incrementar la dificultad y si por el contrario su avance es más lento, se debe replantear el objetivo o los plazos y reconocer el trabajo realizado hasta el momento.

Lo importante es que el niño vea que el trabajo lo ayuda a acercarse a las metas y que, aunque en ocasiones se falla, eso no es un impedimento para alcanzar lo que se desea, siempre que se sea perseverante y paciente.

Dales responsabilidades: Una de las cosas que más ayuda a motivar a las personas en general es verse capaces de asumir más responsabilidades. Es por eso que es una buena idea dar a tu hijo una serie de tareas de las que él será responsable. Ver que las lleva a cabo y que obtiene buenos resultados lo ayudará a afrontar otras actividades que le resultan más difíciles con confianza e ilusión.

Lo importante para mantener la motivación del niño alta es entender que una dificultad en el aprendizaje no es una tara y que puede trabajarse. Es fundamental que no todo gire en torno a dicha dificultad y que se trabajen otras áreas que ayuden al niño a tener más confianza en sí mismo.



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